Cometer un error no es el fin: es una oportunidad para crecer
En el mundo profesional, los errores suelen verse como fracasos, pero ¿y si los viéramos como maestros?
La neuroplasticidad, esa increíble capacidad del cerebro para adaptarse y cambiar, nos enseña que los errores no son más que oportunidades de aprendizaje.
Cuando cometemos un error, nuestro cerebro entra en acción. Reconoce lo que salió mal y busca nuevas formas de resolver el problema. Cada experiencia, incluso las negativas, refuerza nuevas conexiones neuronales, ayudándonos a mejorar. Este proceso es el corazón de la resiliencia: la habilidad de recuperarse, adaptarse y seguir adelante con más fuerza.
¿Qué podemos hacer para aprovechar esto?
Cometer un error no es fin
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